¿Qué causa la obesidad?

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Si esperas encontrar una serie de datos sobre rutas metabólicas, fisiología variada y cálculos de gasto y consumo energético, lo siento mucho pero esto no va de eso. El cuerpo humano funciona como funciona y en la mayoría de los casos lo hace bastante bien, el problema está en lo que ocurre de piel para fuera. Es por eso que las causas de la obesidad no las vamos a buscar en la nutrición, sino en la alimentación. ¿Recuerdas la diferencia?

A estas alturas de la película no creo que nadie dude que estamos viviendo una situación preocupante en lo que a sobrepeso y obesidad se refiere. Y la cosa no mejora. Nadie parece dar con la clave para acabar con la que probablemente sea la gran pandemia del siglo XXI. El objetivo de hoy es reflexionar y darnos cuenta de que las cosas no son tan sencillas como parecen.

 

¿Por qué tenemos obesidad?

Interesante cuestión. Muchas personas la responderán con algo parecido a: “el que está gordo es porque come mucho, que coma menos”. Claro, que fácil. Decir que un obeso tiene obesidad porque come mal (es mucho más correcto decir esto a decir que come “mucho”) es una redundancia, una obviedad, decir dos veces lo mismo con distintas palabras (exactamente lo mismo que he hecho yo en esta frase, solo que aquí lo hago a propósito para enfatizar el mensaje). Es como decir que un alcohólico sufre de alcoholismo porque se pasa con la bebida. Vale, de acuerdo. Pero, ¿por qué?

¿Por qué estamos comiendo mal hasta tal punto que llegamos a la obesidad? Esa es la verdadera cuestión. Si nos quedamos en la causa más próxima, en el comer mal, no estamos llegando a la raíz del problema y difícilmente podremos solucionarlo.

Lo que me gustaría que quedara claro, y voy a adelantarme a las conclusiones porque la ocasión lo merece, es que la alimentación es un proceso muy complejo determinado por múltiples factores. Muchos de ellos pueden estar involucrados en nuestra mala relación con la comida y cada uno tendrá una forma de abordarlo diferente.

 

Factores que intervienen en la obesidad:

Analizaremos muy por encima algunos de esos factores.

Es posible que lo que nos lleva a comer mal sea el desconocimiento. Hay personas que quieren cuidarse pero están inundadas de mitos, leyendas y cuentos de hadas que circulan por webs, libros, revistas y charlas de cafetería. En este caso la solución parece simple: formarse. Aunque en realidad no es tan simple. Es difícil discriminar la información fiable y hay muchos intereses económicos de por medio. La alimentación interesa a todo el mundo en mayor o menor medida y la información que llega a la población esta poco o nada controlada. En Comer con Cabeza intentamos echar una mano con esto.

Detrás de una mala alimentación puede haber también problemas emocionales, el uso de la comida como válvula de escape para el estrés o la soledad. Este es un problema difícil de resolver pero no imposible, los profesionales de la psicología son los que mejor te pueden ayudar en esto.

La alimentación es parte esencial de nuestra vida y viene determinada por nuestro trabajo, aficiones, amistades, familia, cultura… La forma en que planificamos el tiempo o entendemos el ocio también van a jugar un papel importante. Por tanto para cambiar nuestra forma de comer en ocasiones será necesario cambiar nuestro ritmo de vida. Recuerda que no es cuestión de “ponerse a dieta”, el objetivo es cambiar hábitos.

Otros factores como el nivel económico o la habilidad culinaria también influirán en nuestra alimentación y podremos actuar en mayor o menor medida sobre ellos. Una buena planificación puede hacer que comamos estupendamente sin dejarnos el sueldo. Por otro lado, a cocinar se aprende y cuando te vas soltando un poco te das cuenta de que es algo muy divertido.

Mucha gente del mundillo hablamos de que actualmente vivimos en un ambiente obesogénico. Esto es un ambiente que facilita o promueve el sobrepeso y la obesidad. Las características de nuestros trabajos, horario, la publicidad a la que nos exponemos… Todo parece jugar en nuestra contra cuando de llevar unos hábitos de vida saludables se trata.

Esto es solo un esbozo de los factores que nos hacen comer tan mal como lo hacemos. Todos o parte ellos pueden ser culpables de nuestra mala alimentación. Por tanto que nadie piense que el cambio de hábitos es fácil, aunque hay personas que sí lo consiguen con relativa facilidad, para la mayoría supone mucho esfuerzo.

Así que todo aquel que esté en el proceso de mejorar su alimentación, su vida y su salud que tenga paciencia, lo que se ha estropeado a lo largo de años no se puede arreglar en dos días. Pero que no cunda el pánico, con fuerza de voluntad, constancia, buena información y la ayuda adecuada todo se consigue. ¡Mucho ánimo!

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