¿Pepsi o Coca-Cola?

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La historia de la humanidad esta repleta de cruentos enfrentamientos que nos han dividido en dos bandos bien diferenciados: café o té, Star Wars o Star Trek, Gryffindor o Slytherin… Y uno de los más apasionantes tiene que ver con esas bebidas repletas de azúcar conocidas popularmente como refrescos, hablamos de la guerra entre Pepsi y Coca-Cola.

 

Historia de dos bebidas

Echemos un poco la vista atrás. Ambas bebidas tienen una historia similar, las dos fueron creadas por farmacéuticos a finales del siglo XIX. Coca-Cola es la primera en nacer allá por el año 1886 y se vendía en farmacias (a saber la de cosas que hoy se venden en farmacias y por las que en el futuro nos llevaremos las manos a la cabeza), pero rápidamente saltó al mercado doméstico. Pepsi nació un poco más tarde, en el año 1893 bajo el nombre original de Brad Drink, en honor a su creador Caleb Bradham.

Resulta lógico que productos tan parecidos hayan competido duramente por ocupar un lugar privilegiado en los carros de la compra de los consumidores. A este enfrentamiento se le empezó a conocer allá por los años 70 del siglo pasado como La Guerra de las Colas o The Cola Wars, que en inglés todo queda más bonito. En esta guerra Coca-Cola ha ido siempre un pasito o dos por delante, llegando Pepsi a la bancarrota durante la Primerra Guerra Mundial.

Actualmente el ranking de refrescos de cola más vendidos del mundo lo encabeza Coca-Cola, seguida de Coca-Cola Light y en tercer lugar Pepsi. Sin embargo, Pepsi pertenece a una compañía de mayor tamaño y mayores ingresos debido a la unión en 1965 de Pepsi-Cola Company y Frito Lay en la actual Pepsico, empresa que comercializa la mayoría de bebidas azucaradas y aperitivos salados de las estanterías del súper.

Para seguir con el repaso histórico y ponernos en situación, un dato curioso a conocer es que las décadas de los 50, 60 y 70 del siglo XX son conocidas como la Edad de Oro de la Publicidad. En esta época la publicidad evoluciona hasta lo que conocemos hoy día, pasa de simplemente informar a ser una herramienta de persuasión. Las técnicas publicitarias aplicadas a la venta de alimentos y bebidas me parece un tema fascinante, pero eso será tema de otras entradas si despierta interés.

Ahora que ya lo hemos contextualizado todo, vamos al lío.

 

 

El Desafío Pepsi

En 1975, en pleno apogeo de la guerra entre bebidas negras con burbujitas, Pepsi desarrolló una campaña de marketing conocida como el Desafío Pepsi. Esta consistía en realizar catas a ciegas en las que se les daba a probar a los compradores Pepsi y Coca-Cola pero sin saber cuál es cuál. ¿Y qué pasó? Pues que la mayoría prefería Pepsi. ¡Toma victoria de Pepsi! ¿O no? Pues resulta que a pesar de estos resultados, Pepsi nunca tuvo una ventaja significativa sobre Coca-Cola en lo que a ventas se refiere. ¿Y cómo es posible que un producto que gusta más a la gente se venda menos? Pues este hecho es lo que pasó a llamarse Paradoja Pepsi. Una paradoja es algo que resulta contrario a la lógica y desde luego esto lo es, pero alguna explicación tendrá. Pues parece ser que la publicidad tiene un papel determinante en nuestras elecciones, vaya sorpresa.

 

Publicidad: la clave de todo

A la hora de convencernos de que compremos su producto, Pepsi ha acostumbrado a apostar por la clásica y eficaz estrategia de contratar famosos. Deportistas, actores y actrices o cantantes como el mismísimo Michael Jackson han bebido Pepsi en televisión por una módica (o no tan módica) cantidad de dinero. La idea es simple: “si quieres ser como yo, bebe lo que bebo yo”.

Por su parte Coca-Cola es una experta mundial en lo que se denomina publicidad emocional, aquella que apela directamente a los sentimientos, deseos y emociones del consumidor. Coca-Cola en su publicidad no busca que quieras ser como alguien, busca que quieras sentir algo, lo que Coca-Cola hace sentir (según ellos claro).

Una de las campañas publicitarias más exitosas de Coca-Cola consistió en enviar sus productos a las tropas estadounidenses durante la segunda guerra mundial. Imaginad la repercusión que tuvo en la vida de los soldados que regresaron todo lo que les ocurrió durante la guerra y durante todo eso, allí estaba Coca-Cola.

Una de las leyendas urbanas más extendidas es que Coca-Cola inventó el personaje de Papá Noel o Santa Claus. Esto no es cierto, aunque el hecho de que se crea ya me parece bastante significativo. La verdad es que la figura de Papá Noel ya existía en las tradiciones de muchos países antes de que se inventara la Coca-Cola, aunque con nombres y aspectos diferentes. Coca-Cola ni siquiera lo vistió de rojo, pero sí que lo utilizó en sus anuncios navideños con tanto éxito que terminó por universalizar la imagen del Santa Claus barrigudo, de barba blanca y vestido de rojo que todos tenemos hoy.

Lo cierto es que Coca-Cola está presente en nuestras vidas de una forma hasta perturbadora. Pensad en cúantas veces al día veis su logo, en letreros de bares, servilleteros, vasos, eventos deportivos… Además coloca sus anuncios en momentos y lugares clave. Haced memoria e intentad recordar cuáles fueron los últimos anuncios de 2016 y los primeros de 2017, independientemente de en que canal visteis las campanadas seguro que Coca-Cola estaba entre ellos. Y si vais al cine ¿cuál es el primer anuncio que veis? No hay más preguntas señoría.

Pero ¿de verdad es para tanto el efecto de la publicidad?

Pues resulta que la Paradoja Pepsi no se quedó en una simple curiosidad resultado de una campaña de marketing. Se han realizado estudios científicos al respecto para intentar buscarle explicación.

En 2004 un estudio comprobó que probar las dos bebidas con o sin la marca visible activaba zonas diferentes del cerebro. Por su parte, en 2008 en otro estudio comprobaron que las personas que tenían daños en zonas del cerebro encargadas de controlar las emociones no presentaban la Paradoja Pepsi, es decir que preferían Pepsi viendo o no la marca.

 

Conclusión

Resumiendo, ¿qué podemos sacar en claro de todo esto? Pues que la publicidad afecta enormemente a nuestra forma de comprar, incluso más que el producto en sí. La industria lo sabe y por eso se preocupa más de hacer buenos anuncios que buenos productos. En un mundo en el que estamos expuestos a la publicidad queramos o no, resulta difícil escapar de este tipo de control del que apenas nos damos cuenta, pero al menos debemos saber que está ahí.

Por supuesto si tienes que elegir entre Pepsi o Coca-cola, elige agua.

Y si tienes que elegir entre compartir esta entrada o no, pues compártela si te ha gustado, sígueme en redes sociales y comenta si te resulta interesante este tema. Hasta la próxima.

 

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