Patrones alimentarios: empezamos a hablar de ellos

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A estas alturas nadie dudará que las relaciones entre alimentación y salud suponen un importante campo de estudio en la actualidad. Existen diversos enfoques a la hora de afrontar este análisis, nos podemos centrar en nutrientes aislados, alimentos o patrones alimentarios.

Los mecanismos de absorción y las interacciones entre nutrientes y el resto de componentes de los alimentos son de una elevada complejidad, por lo que el estudio de nutrientes o incluso de alimentos puede no ser suficiente. Por ello, no son pocas las personas del mundillo (entre ellas yo) que sugieren un análisis global de la alimentación en forma de patrones alimentarios. No quiere decir esto que estudiar nutrientes o alimentos por separado no tenga utilidad, sí la tiene. Pero el estudio de los patrones es más próximo a la forma de alimentarse real de la población.

Puesto que queremos estudiar las relaciones entre alimentación y salud, necesitamos tener disponibles herramientas de medida que nos proporcionen datos analizables en ambos casos. Cuando hablamos de alimentación, puede resultar teóricamente fácil medir el consumo de alimentos o de nutrientes, aunque este análisis no está exento de limitaciones. Sin embargo, al hablar de patrones alimentarios, la forma de medirlos y evaluarlos se hace más compleja, por tratarse estos de constructos que incluyen en su definición elementos más simples como son los propios alimentos o nutrientes.

Para situarnos, queremos saber qué son los patrones alimentarios y cómo se miden. Hoy te voy a hablar de lo primero.

Concepto de patrón alimentario

De forma muy simple podemos definir un patrón alimentario como el conjunto de alimentos consumidos por una persona o población⁠. Partiendo de esta definición genérica, es posible describir varias perspectivas desde las que se han establecido los patrones. Estas perspectiva suponen diferentes formas de agrupar los alimentos o comportamientos alimentarios para construir un patrón, en cierto modo son la justificación que hay detrás de su construcción teórica. Distinguiremos tres: desde la salud, cultural y basada en la propia elección de alimentos. A continuación profundizamos un poco en cada una de ellas.

Vaya por delante que esta clasificación no viene en ningún libro, me la he sacado yo de la manga a base de leer muchos, muchos, pero muchos artículos donde se analizan patrones alimentarios. Es un intento de poner algo de orden en todo este asunto.

Patrones alimentarios desde una la perspectiva de la salud

En este caso el patrón se presenta como aquella combinación de alimentos recomendada para asegurar a la población un correcto estado de salud general o bien un efecto preventivo frente a una determinada enfermedad. Es decir, definen la forma más saludable de alimentarse.

Estos patrones alimentarios pueden estar enfocados a un territorio específico, como es el caso de aquellos recomendados por las guías alimentarias de distintos países y que tienen en cuenta sus particularidades culturales. También pueden estar descritos como protección frente a una enfermedad concreta, como es el caso del DASH (Dietary Approach to Stop Hypertension)⁠ para la hipertensión, sin que necesariamente esté enfocada a una población o cultura determinada.

Patrones alimentarios desde una perspectiva cultural

Con este enfoque podemos entender patrón alimentario como el conjunto de alimentos frecuentemente consumidos por una determinada población en una región concreta y que está bien definido y diferenciado respecto a otras formas de alimentarse.

Desde esta perspectiva encontramos ejemplos como el de la Dieta Mediterránea, un patrón muy estudiado y que seguro te sonará. Este patrón está caracterizado por el consumo de alimentos de origen vegetal como base de la alimentación, uso de aceite de oliva como principal grasa de adición, consumo de alimentos locales y de temporada, consumo de lácteos y pescado de forma abundante, carne roja y procesada con moderación y consumo de vino con moderación y durante las comidas. La Dieta Mediterránea, como es obvio, se fundamenta en la alimentación tradicional de los países de la cuenca del mar Mediterráneo. Para saber más echa un ojo a la web de la Fundación Dieta Mediterránea.

Más recientemente ha sido estudiado el patrón de la Dieta Atlántica, localizada en Galicia y el norte de Portugal. Esta te sonará menos pero se caracteriza por la abundancia de alimentos frescos y de temporada, abundancia de vegetales, pescados y mariscos, consumo de lácteos, carne de cerdo y vacuno, vino en cantidades moderadas durante las comidas y uso de aceite de oliva para aliñar y cocinar⁠. Ya sé que se parecen mucho, pero ese es otro tema… También existe una Fundación Dieta Atlántica por si tienes curiosidad.

Patrones alimentarios desde la elección de alimentos

El último enfoque para definir los patrones es por la propia elección de alimentos que los componen, sin que esta elección dependa de cuestiones de salud o sea fruto de la cultura tradicional de una zona. Un ejemplo muy ilustrativo de este enfoque es la alimentación vegetariana, que en sus diversas variantes suprime total o parcialmente los alimentos de origen animal. Hablé un poco de esto aquí. Estos patrones no están delimitados por cuestiones geográficas o culturales y suelen corresponder a elecciones individuales.

Distintos enfoques en un mismo patrón alimentario

Vamos a complicar la cosa. Los distintos enfoques no son excluyentes, de forma que cualquier patrón alimentario puede ser estudiado desde diversas perspectivas, ya sea relacionado con la salud o con determinantes socioculturales.

De esta forma, un patrón construido desde la perspectiva de la salud estará influido por la cultura culinaria y la disponibilidad de alimentos del país o región donde se ha elaborado. De igual forma, un patrón que parte de una construcción geográfica o cultural buscará que su formulación se acerque lo máximo posible a lo que la evidencia del momento considere una alimentación saludable.

Un buen ejemplo de esto es la Dieta Mediterránea, que se define mediante una perspectiva geográfica y cultural y además ha sido sometida a numerosas investigaciones que la relacionan con efectos beneficiosos sobre la salud, principalmente con la prevención de enfermedades cardiovasculares, pero no de forma exclusiva ya que también se ha estudiado su relación con salud ósea⁠, cáncer⁠ o artritis reumatoide.

Todo esto es bastante abstracto y puede parecer solo cuestión de nomenclatura, pero lo cierto es que es algo que se utiliza a la hora de investigar la alimentación de las personas. Como comentábamos al principio, defenir de forma más o menos clara las características de un patrón alimentario es una cosa, y medir esas características de forma exacta para poder hacer comparaciones es otra aún más difícil. En un futuro próximo empezaré a hablar de esas herramientas de medida, verás como la cosa tiene su jugo.

Hasta aquí una aproximación teórica a lo que son los patrones alimentarios. Si el tema te interesa puedes preguntar, opinar o añadir información. Por supuesto se agradece que compartas esto por ahí si te ha gustado. Te animo también a echarle un ojo al resto del blog a ver si das con algo interesante. ¡Hasta pronto!

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