Ideocracia

Comparte en tus redes sociales:
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Share on LinkedIn
Linkedin

El otro día vi una película que me gustó. De hecho ya la había visto antes, porque yo soy de esos que repiten películas cuando le apetece. No es una película famosa, no recuerdo cómo di con ella, parece un poco tonta pero te puede hacer pensar (si eres de esas personas que piensan). ¿Y por qué hablo de cine si esto se supone que va de comida? Pues obviamente algo hay en la película que tiene que ver con la forma de alimentarse. Ahora os lo cuento.

 

Ideocracia

La película en cuestión se llama Idiocracy (Idiocracia), es del 2006 y en principio puede parecer la típica americanada. La idea de la que parte la película es que hemos llegado a un punto de inflexión en la evolución en el que en lugar de ir a mejor vamos a peor, es decir a más tontos. La historia se centra en el año 2505 y presenta una sociedad consecuencia de esa estupidez en aumento. Os dejo aquí los dos primeros minutos de la película para abrir boca.

Pero voy a hablar ya de lo que quería hablar. En esta marabunta de estupidez destaca la presencia de una bebida llamada Brawndo, que se presenta con el eslogan de “el mutilador de la sed” y añade “contiene electrolitos”. Vamos allá.

 

Brawndo

El tal Brawndo es una especie de bebida energética que se ha convertido en la bebida de elección en todas las circunstancias y para todo el mundo. En la película podemos ver que las fuentes de agua se han convertido en fuentes de Brawndo, incluso en un hospital. ¿Os imaginais productos claramente no saludables de venta en hospitales? Había pensado poner una foto de máquinas de vending llenas de refrescos y bollería pero todo el mundo lo ha visto y me da pereza ir al hospital a hacer la foto.

En una imagen digna de una película de terror nutricional vemos incluso un bebé con un biberón lleno de Brawndo, para volverse loco vamos. Hay otras situaciones delirantes pero tampoco quiero dar muchos detalles por si alguien se anima a ver la película.

El nivel de dependencia del Brawndo ha llegado a tal punto que cuando el protagonista, un hombre de nuestra época, pide agua, le responden con una coletilla que se repite varias veces a lo largo de la película: “¿Agua? ¿Cómo la del váter?”.

 

El porqué de las cosas

Lo interesante de todo esto es cómo han llegado a esa situación, además de por la tontura congénita. El narrador de la historia nos cuenta que en el año 2330, ante una crisis presupuestaria, Brawndo compró el Departamento de Sanidad y la Comisión de Comunicación, lo que le permitió lanzar los mensajes nutricionales que le dio la gana. Así que la industria influyendo en los mensajes de organismos oficiales y modificando los mensajes a su antojo… Vaya, vaya…

 

 

Otro elemento a destacar. Ya os dije que la marca Brawndo siempre venía acompañada de la alegación “contiene electrolitos”. En un momento de la película el protagonista pregunta qué es eso de los electrolitos, a lo que sus avispados interlocutores responden con: “pues lo que usan para hacer el Brawndo”. ¡Ajá! ¿Me estás diciendo que hay productos que anuncian su contenido en sustancias que los consumidores no llegan a entender pero que suenan bien y hacen que lo compren? ¿Qué ficticio todo no?

Recapitulemos. Por un lado tenemos a una empresa que a golpe de talonario se introduce en las instituciones sanitarias y las controla. Además tenemos mensajes que el consumidor no entiende y que tienen como fin único vender. No sé si los que hicieron esta película pretendían remover algunas conciencias o simplemente echar unas risas y soy consciente de que es sólo una película, es ficción. Pero lo que sí sé es lo que pretendo yo con este post. Hoy no vengo a dar información, eso ya llegará, vengo a hacer pensar, a despertar el espíritu crítico.

Así que os pregunto, ¿creéis que se producen este tipo de cosas hoy día? ¿Podríamos llegar a una situación así? Yo tengo claras las respuestas y solo me pregunto si la realidad llegará a superar a la ficción o haremos algo para evitarlo.

Una vez más gracias por leerme y si te ha gustado lo que escribo anímate a comentar, compartir, seguirme en redes sociales y a proponerme temas que te puedan interesar. Y para acabar con un consejo nutricional, ten siempre como bebida de preferencia el agua; sí, como la del váter, pero que no sea del váter. Hasta la próxima.

Comparte en tus redes sociales:
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Share on LinkedIn
Linkedin

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: