Calorías, calorías everywhere

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Repite conmigo: “los alimentos no son solo calorías”. Una vez más: “los alimentos no son solo calorías”. Por última vez: “los alimentos no son solo calorías”.

Pero… ¿Qué es una caloría?

Un manido chiste nos cuenta que las calorías son unas pequeñas hijas de puta que se cuelan por la noche en nuestro armario y nos encogen la ropa.

Si nos ponemos en plan físico podemos decir que una caloría es la cantidad de energía calorífica necesaria para elevar la temperatura de 1 gramo de agua pura de 14,5 a 15,5 ºC, a presión de 1 atmósfera. Aunque en el Sistema Internacional de Unidades actualmente medimos la energía en Julios, con la equivalencia de 1 caloría = 4,1868 Julios.

Esta es la definición de una caloría, pero cuando leemos las etiquetas de los alimentos en realidad estamos hablando de kilocalorías, es decir 1000 calorías y que representamos como kcal. Existe también la variable de en lugar de kilocaloría escribir Caloría con mayúscula. Pero por costumbre y consenso normalmente decimos calorías y así haré yo de ahora en adelante.

Sean lo que sean, lo que todos entendemos por calorías es que miden la energía que aporta un alimento y la que gastamos con nuestra actividad física. También sabemos que nos encanta contarlas.

El ser humano es paradójico por naturaleza, no nos gustan las matemáticas en el instituto pero nos encantan en la mesa.

Nos han enseñado que debemos controlar las calorías, que si queremos perder peso (la obsesión de nuestra sociedad) hay que bajar calorías. Y ya está. Por eso nos venden productos bajos en calorías, ligeros, light, de 99 kcal… Por eso pensamos que 100 calorías de napolitanas de chocolate es igual que 100 calorías de garbanzos o lo que es peor, que una napolitana de chocolate es mejor que un plato de garbanzos porque tiene menos calorías.

La obsesión por las calorías es la base del famoso balance energético, ese que nos dice que tenemos que compensar las calorías ingeridas con las gastadas con una exactitud matemática. Cuando la realidad es que es casi imposible contabilizar con exactitud tanto el consumo como el gasto calórico.

Por esta obsesión por las calorías es por lo que…

…pensamos que las grasas son malas porque aportan muchas calorías.

…no comemos plátano o frutos secos porque engordan.

…compramos todo desnatado.

La obsesión por las calorías es una chorrada.

Las calorías son la forma que tenemos de medir la energía contenida en los alimentos. En nuestra actividad diaria gastamos energía. La energía que sobra se almacena en forma de grasa. Todo esto es cierto. Pero la realidad no es tan simple y la salud depende de mucho más que de las calorías.

Si nos centramos sólo en las calorías vamos a tomar malas decisiones como las que he enumerado anteriormente.

Además de por la energía debemos preocuparnos por toda la cantidad de nutrientes que se encuentran en los alimentos, así como por la interacción entre ellos. Debemos entender que nuestro cuerpo no es un almacén inerte que se limita a guardar la energía que nos sobra. Los alimentos que consumimos interactúan con nuestro cuerpo haciendo que funcione de formas diferentes, mejorando o empeorando nuestro estado de salud.

La misma cantidad de calorías en alimentos diferentes va a tener efectos muy diferentes. Alimentos tradicionalmente denostados por su alto contenido calórico como son los frutos secos, se relacionan con beneficios a nivel de salud.

Un factor importante entre otros muchos a tener en cuenta es la saciedad. Esto es la sensación de quitarnos el hambre que tiene un alimento. Los cereales refinados o la bollería son ejemplos de productos muy poco saciantes y con muchas calorías, es muy fácil consumir mucha cantidad sin apenas darte cuenta. En el otro extremo tenemos alimentos como las legumbres o los frutos secos, que son bastante calóricos pero muy saciantes, por lo que es más fácil controlar la cantidad que comes. Luego tenemos las verduras que son muy saciantes y muy poco calóricas, además aportan fibra y micronutrientes muy necesarios. ¡Las verduras son la caña! Be vegetables my friend.

Los alimentos de calidad, de verdad, no son buenos por tener más o menos calorías, son buenos por los efectos que producen en nuestro cuerpo. Son buenos por el conjunto de todo lo que son, en alimentación el total es más que la suma de las partes. Así que a partir de ahora cuenta menos calorías y empieza a contar raciones de alimentos de calidad.

Y ahora sí que sí, por última vez de verdad: “los alimentos no son solo calorías”.

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